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MI VIAJE A LA INDIA

by / 0 Comments / 4 View / agosto 16, 2018

Por Vilma Reyes Rosito

Aquí voy, al viaje que soñé a los 13 años después de ver la película de “Gandhi”, a la India… Con un poco de dudas, nervios y mucha emoción.

La experiencia inicia despertando en Delhi… Visitamos un lugar que es como un parque temático, pero sobre un yogui que inicio una doctrina donde se promueve la no violencia, el servicio al prójimo, la educación, el conocimiento y las artes, todo esto con el fin de lograr la paz entre los hombres. Él salió de su casa a los 10 años de edad, descalzo, cubierto solo con un taparrabos, un bastón para meditar y una jarrita para el agua, y así caminó 12 mil km y obtuvo la filosofía del universo meditando… Lo interesante es que así como en Disney se trata de cuentos y fantasía, aquí es sobre esta persona y la historia de la India… ¡Me gustó mucho! Hay que andar descalzos por todo el parque…. Todo un reto para mí!!!

Una construcción imponente es el Lotus Temple, moderno y hermoso templo en forma de flor de loto terminado en 1986. Antes de ingresar explican que es un lugar para orar y encontrar la luz de Dios, y en su interior solo hay bancas sin imágenes ni nada; entonces entiendes que le puedes rezar al Dios que tú conoces y en el que crees, porque al final es uno solo con diferentes nombres y formas.

Llegamos a Jaipur, es una cuidad muy turística que tiene palacios porque aquí vive una familia real; también está La Ciudad Rosada, que se le dice así porque todo el pueblo esta pintado de un color rosa medio extraño, pero el principal atractivo, creo yo, son los elefantes, los camellos y los changos que andan por toda la cuidad. Al día siguiente muy temprano hicimos un paseo en elefantes, que consiste en subir por unos caminos que llevan a un palacio en Jaipur. ¡Fue muy divertido!
Después nos fuimos de compras al mercado de Jaipur, y eso sí es comprar con entereza e inteligencia, aquí el chiste es regatear y mantenerse firme en lo que quieres y en lo que te quieren vender; no se puede tener compasión ni un momento de debilidad, porque lo paga uno caro.
Después de eso vivimos la odisea de regresar en un “Tuk Tuk” (como una motito con carrocería) al hotel. En primer lugar la manera de manejar en la India es con valentía, sin piedad y siempre la mano en el claxon. Aquí todos se meten por donde pueden y como pueden. Cruzar una calle es una sobrecarga de adrenalina… Yo lo llegué a catalogar como ¡un deporte extremo!

AGRA Y EL TAJ MAHAL
Cada vez me queda más claro que India no es un país como cualquier otro, ni mucho menos para cualquier turista.
Conocer el Taj Mahal fue impresionante. Este monumento en la ciudad de Agra es lo que es… ¡una Maravilla del Mundo! Es un lugar que no sólo se admira viendo, hay que sentirlo.

Estuvimos en la cascada en la que cuenta la leyenda que Indra envió el agua para que Krishna no muriera de sed, pero puso de condición que ésta fuera útil para algo más, y ahora esa agua bendice a las parejas enamoradas, y cuando se mojan juntos su amor es eterno. Ah, y si eres soltero encuentras el amor eterno… Ya veremos!!!

La verdad que es una experiencia única viajar por India, no es fácil este país, está lleno de contrastes, pero es fascinante. Aquí no se aplica la lógica ni nada funciona como en Occidente. Pero al mismo tiempo es un lugar lleno de energía y espiritualidad.

Visitamos Rishikesh, conocida como ‘la capital mundial del yoga’, y estuvimos en una ceremonia a la orilla del Río Ganges con el Himalaya detrás; fue realmente una vivencia emocionante y hermosa, que hacen todas las tardes al caer el sol… lloramos de lo bonito que fue. También conocimos Varanasi, una ciudad sagrada en India por donde pasa el Ganges; ahí es donde creman a los muertos, y eso también fue muy emotivo y a la vez contrastante. Es indescriptible cómo se siente la energía en cada lugar.

Bailamos en Punjab, que está muy cerca de Pakistán y los bailes típicos son muy parecidos. La gente es muy cálida y nos tomaban fotos. ¡Me sentí RockStar!

Estuvimos en otro lado del río Ganges donde la gente va a bañarse con la creencia de que purifican sus chacras y su cuerpo. Ya estando ahí y viendo la fe con la que lo hacen, pensé que así es, y hasta metí las manos al río para sentir el agua, definitivamente, es una sensación diferente.

Insisto, India no solo se ve y se disfruta, ¡se siente! Cada paso que damos nos confronta y nos hace ver que aquí se necesita un espíritu fuerte para vivirla y no hay que comprenderla ni analizarla, solo sentirla. Mucha gente carece de todo lo material, pero es rica en espiritualidad, y eso se nota cuando ves el brillo de sus ojos y que siempre te regalan una sonrisa.

Este viaje ha sido muy especial, India tiene algo que yo no había vivido nunca, y es eso… Es un país que se vive, se siente, se huele, se te va metiendo en el corazón y le perdonas todo…. hay que venir con la mente y el corazón abierto. Me voy con lo mucho que aprendí. Contenta de haber vivido esta experiencia y esperando regresar y conocer más.

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