Por Luz Elena Cruz
Es muy difícil resistirse a un buen café; tomarlo, aspirar sus aromas, sentir su delicioso sabor poco a poco, en pequeños sorbos que es como se disfruta mejor. Todo este placer que nos brinda una taza de café trae consigo el trabajo minucioso de campesinos que aman lo que hacen, de una zona geográfica privilegiada y de una forma de vida.
Este modo de vivir es una cultura en Colombia, sobre todo en el llamado Triángulo del Café a los pies de las cumbres nevadas de los Andes, conformado por los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, tierras con cascadas, valles, bosques de niebla y por supuesto, haciendas cafetaleras. Basta comentar que el Paisaje Cultural Cafetalero de esta zona fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
TRAS EL AROMA DEL CAFÉ
Un recorrido por esta zona te lleva a conocer las capitales de estos tres departamentos. Empezando por la ciudad más antigua del Triángulo del Café, a los pies del Nevado del Ruiz donde se encuentra Manizales, capital de Caldas, que conserva valiosas reliquias como la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario y la Casa Estrada. Vale la pena observar su arquitectura compuesta por diferentes épocas y materiales creando así la llamada arquitectura republicana.
Aunque tiene diferentes recursos naturales en sus alrededores para distraer a cualquiera, no deben perderse la visita al Parque Nacional del Café, ubicado en una antigua hacienda cafetera en el que se muestra parte del cultivo, explotación y el disfrute del café, que vale decir que es uno de los mejores del mundo.
Pereira, la capital de Risarda es la segunda ciudad a conocer, la más grande y poblada del Triángulo del Café. En Pereira hay mucho que ver, desde la Plaza Principal con la famosa estatua de Simón Bolívar desnudo a caballo, la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, el Museo de Arte de Pereira, el Museo Arqueológico Jaime Mejía, el Centro Cultural Lucy Tejada y su muy recomendable vida nocturna.
Además de lugares para turismo de aventura, este es un buen sitio para acercarse a la cultura cafetera en las haciendas que rodean la ciudad, en las que ofrecen catas de diferentes tipos de café y como algo único, la convivencia con los trabajadores que lo cultivan.
Seguimos el recorrido hasta llegar a la Ciudad Milagro o Armenia, la capital del Quindío, llamada así porque no sólo sobrevivió a un terrible terremoto, sino que siguió adelante hasta convertirse en un destino turístico y en una de las ciudades con mayor calidad de vida en Colombia.
En Armenia es obligado hospedarse en una de las haciendas cafetaleras que se han convertido en lindos hoteles. En los alrededores se puede hacer varias actividades relacionadas con el turismo de aventura; pero si el café es el objetivo, podrás encontrar por sus caminos diferentes cultivos de este grano, que tanto enorgullece a los colombianos.
Después de este viaje por tierras colombianas, seguramente disfrutarás más del aroma y sabor de tu café.







