San Juan Cosalá, delegación del municipio de Jocotepec, Jalisco, se encuentra enclavado en la zona norte del Lago de Chapala. Lugar que se distingue por cuatro elementos: sus aguas termales, el pan de la región, sus pintores y la gastronomía.
Pueblo místico fundado por tribus Cocas y Náhuatl muchos años antes de la llegada de los españoles, cuyo nombre en lengua indígena era -Cosalan-Cuzalán- y se interpreta como “Lugar lleno de culebras” o “Lugar entre culebras”. En el lienzo de Tlaxcalla se simboliza el nombre de Cotzallan con un hato de plumas que significa “lugar de mucha belleza o lugar muy bello”.
Y es precisamente su origen histórico y su belleza natural lo que hacen un lugar único e inigualable, donde la calidez de su gente es también distintiva. Además considerado dentro de los mejores climas del mundo, este pueblo ribereño ofrece todo lo que puedes esperar para que tus vacaciones, paseo en familia, amigos, negocio o placer sean toda una experiencia.
HOSPEDAJE
San Juan Cosalá cuenta con hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas que se caracterizan por su originalidad, comodidad, belleza y paisajes que hacen del descanso un momento exclusivo en tu vida. La mayoría de los hoteles tienen aguas termales naturales, spas y servicios de masajes. Ahora que si gustas de la experiencia en familia, también encontrarás villas que ofrecen una gran variedad de servicios. Los hoteles boutique son otra opción, así como casitas en renta por si tu intención es pasar una temporada en este bello pueblo.
GASTRONOMÍA
Resalta su extraordinaria gastronomía local y típica, así como alta cocina internacional, que permite satisfacer a todos los gustos. Destacan restaurantes que se encuentran en la zona de la montaña donde degustarás de comida al estilo grill, gourmet y mediterránea.
Llegando a San Juan Cosalá por la carretera a Chapala, el aroma de distintos ingredientes despiertan la imaginación en una atmósfera de infinitos sabores; ahí se encuentra la zona restaurantera de Piedra Barrenada, donde el paladar se deleitará de platillos llamados de mar y tierra, preparación de mariscos y pescados de todo tipo y sabor, así como algunos cortes finos. Además se puede disfrutar de una excelente vista del majestuoso lago y la flora y fauna más fabulosa de la región, acompañados de una excelente botana del pescado típico de la zona: los “charalitos” que no pueden faltar, y amenizando el ambiente, música de mariachi, norteño, banda y salsa para bailar.
Dentro de la población y después de un suave paseo por sus calles coloridas, encontrarás fonditas con sus tradicionales tortillas hechas a mano, restaurantes de cortes finos y platillos de alta cocina, cafés gourmet, y en la plaza por las noches, los famosos taquitos ya sean de carne de res o de cerdo, y los sopes, tacos dorados y enchiladas.
Algo que no debes de dejar de probar en tu visita a este pueblo místico, es el famoso pan tachihual y las gorditas, cuyo origen data de la fusión española e indígena y que actualmente se siguen cocinando.
FIESTAS
Una de las principales festividades es en Semana Santa; desde hace 25 años se conmemora la Pasión de Cristo y el Vía Crucis Viviente que se realiza en Viernes Santo, iniciando en la parroquia del pueblo y culminando en una de las lomas de la montaña de la localidad. En junio la celebración principal del pueblo, las fiestas patronales que se celebran del 15 al 24 de ese mes en honor a San Juan Bautista. El lugar se llena de música, cohetes y alegría. En el marco de éstas se lleva a cabo el festival cultural “La fiesta de las Artes”, donde encuentras exposiciones de pintura, conferencias históricas, presentaciones de libros, muestras fotográficas, puestas en escena, música y mucho más. Para septiembre el amor a la patria no se hace esperar, y la celebración de la independencia se realiza el siguiente fin de semana después del 16 con el tradicional desfile cívico y la noche mexicana que te hará pasar un rato agradable. Y para finalizar el año, en diciembre se comienza con el docenario en honor a la Virgen de Guadalupe, siguiendo con las tradicionales posadas y paseo de los pastores, donde nueve familias invitan a los peregrinos y les dan posada. Al pueblo en general le brindan un “bolo” y así pasa de familia en familia hasta llegar a la iglesia del pueblo.
PIEDRA BARRENADA, UN TESORO DE SAN JUAN COSALÁ
Una gran colonia gastronómica es esta zona que se distingue por su maravillosa vista y la variedad de restaurantes y platillos característicos del lugar. Piedra Barrenada debe su nombre al trabajo que se tuvo que hacer para abrir camino en la antigua carretera de “las recuas” o “Camino Real”. Llena de historias y leyendas, tiene sus orígenes en los años 50’s. Por ser el paso de muchos viajeros, las personas de la localidad comenzaron a comercializar los alimentos que pescaban en el lago, siendo típicos el famoso caldo michi, los charales y las mojarras doradas, acompañados de tortillas hechas a mano, frijol y arroz.
Esta actividad solían desempeñarla los fines de semana, cuando los visitantes de Guadalajara paseaban por la zona o iban a disfrutar del lago. Posteriormente algunas familias decidieron colocar sus terrazas y emprender sus negocios en forma haciéndolo permanentemente, lo que dio lugar a los primeros restaurantes a los que le sucedieron muchos más.
Hoy en día Piedra Barrenada es visitada por muchos turistas nacionales y extranjeros, que gustan de la buena comida y de las tradiciones mexicanas que caracterizan este hermoso lugar.







