A lo largo del país hay más de 37 mil zonas arqueológicas, y cada una da testimonio de un pasado glorioso de las culturas de la época precolombina. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene bajo su resguardo 187 abiertas al público. Elegimos cinco sitios que no son muy visitados y poseen un gran legado cultural.
KOHUNLICH
Estado: Quintana Roo
Cultura: Maya
Ubicación: A 70 kilómetros al norte de Chetumal.
No se sabe su nombre real, el nombre de Kohunlich viene del inglés “cohoon ridge” por las palmas de corozo que abundan en esta zona. Es un conjunto de casas habitacionales y complejos cívicos y ceremoniales como la Plaza de las Estelas y el Conjunto de las Vías; las estructuras del Conjunto Pixa’an y el Conjunto de Los 27 Escalones, estos dos últimos según algunas interpretaciones sirvieron como áreas residenciales de los dirigentes.
Destaca el Templo de los Mascarones, con ocho figuras de casi dos metros de altura modelados en estuco con policromía, de los cuales hoy sólo quedan cinco. Se cree que representan personajes reales, ataviados con atributos relacionados con el dios solar Kinich Ahau.
EK BALAM EN YUCATÁN
Estado: Yucatán
Cultura: Maya
Ubicación: A 30 kilómetros al norte de la ciudad de Valladolid.
“Jaguar Negro” es el significado de Ek’ Balam, una ciudad maya amurallada de la que se tenía poco conocimiento, pero recientes investigaciones hablan de un lugar importante y muy poblado. Aunque el área abierta al público no es muy grande, está bien conservada y es diferente a otros sitios de la zona.
La ciudad tiene un juego de pelota, un observatorio, un arco y otros edificios; sobresale La Acrópolis, el edificio más alto de la ciudad y uno de los más voluminosos de toda Mesoamérica. Aquí se encontró la tumba del Rey Ukit Kan Le’k To’k, de la cual su entrada se asemeja a la boca de un monstruo custodiada por personajes alados.
LA CAMPANA
Estado: Colima
Cultura: Tradición Tehuchitlán
Ubicación: A un costado de la avenida Periférico Norte, al noroeste de la ciudad de Colima.
Este sitio fue el de mayor población en el México prehispánico de la región Occidente, y un antiguo centro administrativo y de culto. Se le llamó La Campana por la forma del montículo principal antes de ser excavado, pero según estudios realizados, sustentan que su nombre fue “Almoloya”.
La zona arqueológica pertenece a la tradición Tehuchitlán, por las tumbas de tiro que se encontraron – una de las características de esta cultura -, pero también hay construcciones monumentales, plataformas rectangulares con niveles superpuestos, pirámides escalonadas, patios ceremoniales, un juego de pelota y petroglifos tallados en la superficie de patios y plazas.
CUARENTA CASAS
Estado: Chihuahua
Cultura: Paquimé
Ubicación: En el pueblo El Vallecito a 280 kilómetros de la ciudad de Chihuahua.
La población la llamó “Las Cuarenta Casas” por el número indeterminado de viviendas hechas con tierra y madera, construidas dentro de cuevas en un acantilado en la barranca del Arroyo del Garabato, en la Sierra Madre Occidental.
Este asentamiento es completamente diferente a otras zonas arqueológicas del país, parece que fue creada para proteger las rutas comerciales de Paquimé, y las cuevas eran punto de reunión de los comerciantes en su paso hacia las costas del Golfo de Cortés y del Océano Pacífico. La única cueva que ha sido parcialmente restaurada es la Cueva de las Ventanas, construida con muros de adobe colado, pequeñas puertas y ventanas con forma de T.
TEHUACALCO
Estado: Guerrero
Cultura: Yope
Ubicación: Por la autopista No. 95 (México-Acapulco), al sur de Chilpancingo.
Proviene del náhuatl que significa “Lugar del agua sagrada”; en la época prehispánica se le conocía como Yopitzingo y a sus habitantes se les decía yopes o yopis.
Tehuacalco se encuentra en una zona considerada como geografía sagrada porque está rodeado por cuatro cerros, que representan los puntos cardinales, lo cual era motivo de rituales religiosos. Se han descubierto 11 estructuras, dentro de las que destaca la llamada ES con patios y basamentos, así como un juego de pelota.
Tehuacalco jugó un papel importante en el acopio, manufactura y redistribución de productos costosos procedentes de la costa de Guerrero, hacia la cuenca de México, como los trabajos en concha marina para hacer ornamentos.







