Hay viajes que se recuerdan por los lugares visitados y otros que permanecen en la memoria por la manera en que fueron vividos.
Desde 1965, Princess Cruises ha construido su historia bajo una premisa: hacer que el trayecto sea tan memorable como el destino. Lo que comenzó con una embarcación navegando por la costa mexicana se convirtió en una de las navieras premium más reconocidas del mundo, con una flota que actualmente recorre más de 330 destinos en cerca de 100 países.
Su historia también llegó a millones de hogares gracias a The Love Boat, la icónica serie que convirtió al crucero en una nueva forma de viajar. Décadas después, esa esencia continúa a bordo: hospitalidad, servicio personalizado y una elegancia natural, sin excesos.
El viaje comienza a bordo
A bordo del Majestic Princess, cada día ofrece una nueva posibilidad. Restaurantes de inspiración internacional, cafeterías, bares, espectáculos al estilo Broadway, música en vivo, piscinas y el reconocido Lotus Spa crean espacios para relajarse, descubrir y disfrutar el océano.
Pero hay viajes donde el itinerario se convierte en protagonista.
La travesía del Majestic Princess de Fort Lauderdale a Buenos Aires invita a descubrir América desde una perspectiva privilegiada. El recorrido conecta el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, convirtiendo cada escala en un nuevo capítulo lleno de culturas, sabores, paisajes y experiencias.
Mientras el barco avanza hacia el sur, el viajero puede explorar un nuevo destino durante el día y, al regresar a bordo, disfrutar de una cena frente al mar, música en vivo o simplemente contemplar el horizonte. Porque en Princess, el tiempo entre un puerto y otro también forma parte del viaje.
Una experiencia a tu medida
Para disfrutar el viaje con mayor comodidad, Princess ofrece Princess Plus y Princess Premier, opciones que integran diferentes beneficios en una sola experiencia, incluyendo bebidas, Wi-Fi, propinas y otros servicios, además de beneficios adicionales según el paquete seleccionado.
Porque el verdadero lujo no siempre está en tener más, sino en tener el tiempo para disfrutar cada momento.
Despertar frente a un nuevo horizonte. Tomar un café mientras el océano acompaña el amanecer. Descubrir una ciudad que nunca habías visitado. Compartir una cena inolvidable mientras el barco continúa su recorrido.
Algunos viajes simplemente se realizan. Otros se convierten en historias.
Y a bordo del Majestic Princess, la ruta de Fort Lauderdale a Buenos Aires está diseñada para convertirse en una de ellas.







