Basta decir que es una de las ciudades más visitadas del mundo, y que representa la culminación de un sueño para los amantes del arte, la gastronomía, la moda y todo lo que se refiere al buen vivir. París es de esas ciudades que se quieren visitar una y otra vez para descubrir o redescubrir lo que ya se vio, y quizás saber algo más de ese monumento o lugar que tanto le gustó.
LA TORRE EIFFEL
Naturalmente el primer lugar a citar es la Torre Eiffel, llamada “la torre de 300 metros” en sus inicios. Se construyó para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa en la Exposición Universal de 1889, y aunque el diseño se le atribuye al Arquitecto Gustave Eiffel, poca gente sabe que mucho tuvieron que ver Maurice Koechlin y Émile Nouguier, dos ingenieros de la empresa Eiffel, quienes tuvieron la idea de hacer una torre muy alta.
La construcción se terminó en exactamente dos años, dos meses y cinco días, aun a pesar del rechazo de artistas, intelectuales y de gran parte de los parisinos que consideraban que esa torre de metal no se vería muy bien en su hermosa ciudad.
Hoy por hoy, y a casi 127 años de vida, es el ícono más representativo de Francia, el más visitado y el que todos quieren conocer. Para los que ya tuvieron la fortuna de verla antes, vale la pena que den otra vuelta y suban a la primera planta en donde han instalado un suelo de cristal en el que podrán caminar literalmente en el vacío, teniendo a sus pies una vista fabulosa de la ciudad a los 57 metros de altura.
Las novedades también incluyen pantallas, suelos táctiles y álbumes digitales, así como un recorrido diseñado especialmente para los niños entre otras cosas. Como recomendación, pueden bajar en su celular la aplicación «Torre Eiffel, guía de visita oficial» (sólo disponible en inglés y francés), que les servirá como audio-guía, y con un contenido sorprendente.
Y para quien quiere conocer de verdad a la ‘Dama de Hierro’, está la opción de contratar a un guía para que les cuenten anécdotas y los lleven a visitar lugares que no están abiertos al público, tales como un viejo bunker bajo el Campo Marte, y la sala de máquinas original que aún controlan los ascensores.
PARQUE DE CAMPO DE MARTE (PARC DU CHAMP DE MARS)
Quién iba a pensar que un campo dedicado al cultivo de hortalizas se convertiría en uno de los parques más queridos por los propios parisinos que llegan a tomar un descanso entre sus labores, perdidos entre los miles de turistas que se recuestan sobre el campo tratando de tomar esa fotografía única de la Torre Eiffel.
El Campo de Marte se hizo después de que se terminó de construir la Escuela Militar para utilizarlo como campo de maniobras, de ahí viene su nombre, Marte, en honor al dios romano de la guerra. Tiempo después se hizo lugar de celebraciones por acontecimientos importantes como la Exposición Universal (en que se inauguró la Torre Eiffel), pero también ha sido testigo de sucesos dramáticos como los que ocurrieron en 1791 durante la Revolución Francesa.
Cuando visiten la Torre Eiffel, no se limiten a solamente a ver al Campo de Marte, disfruten de un tiempo de esparcimiento caminando o haciendo jogging entre jardines, fuentes e instalaciones deportivas, y quizás les toque la suerte de la presencia de bandas que alegran aún más el ambiente, un lugar espléndido para disfrutar sin prisas la visita a París, tal y como si fuera la primera vez.







