La identidad de un destino es una suma de acontecimientos y características que con el paso del tiempo se van consolidando hasta darle un perfil propio. Aruba, es un caso particular que sólo se entiende a través de su apasionante historia. Tras su descubrimiento por Alonso de Ojeda en el año de 1499, pasó a ser propiedad de la corona española; luego fue conquistada por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, después los ingleses lograron someterla por un periodo breve, para posteriormente pasar a vivir bajo el control de las Indias Occidentales Danesas. En 1848, llega a formar parte de las Antillas Neerlandesas. En 1986 obtuvo un estatus aparte dentro del Reino de los Países Bajos y desde ese entonces es reconocida como un país autónomo.
Gracias a su historia de múltiples conquistas y a esa amalgama entre diferentes culturas, la isla de Aruba ha sido bendecida con una población cuyas características principales son la alegría y la hospitalidad, por lo que es mejor conocida como la “Isla feliz del Caribe” y porque despierta ese sentimiento en todos los viajeros que la visitan.
Ubicada en el corazón del sur del Caribe, Aruba se encuentra a 25 kilómetros de la costa de Venezuela. Con 32 kilómetros de longitud y casi 10 kilómetros de ancho en su punto más amplio, tiene una superficie total de aproximadamente 180 kilómetros cuadrados. Es uno de los destinos caribeños más visitados, un lugar de contrastes donde las aguas de color turquesa chocan contra el terreno desértico de la costa norte.
Allí, la paz y la relajación coexisten con las aventuras salvajes al mismo tiempo que su influencia holandesa se funde con la modernidad. Fuera de los límites de la zona de huracanes, la isla está sólo a un vuelo de poco más de dos horas desde Miami. También hay vuelos desde la Ciudad de México y Guadalajara.
Sus playas de arenas blancas, vientos frescos y templados, gente cálida y amable, son sólo algunas de las razones por las que tantas personas vuelven a Aruba año tras año. Palm Beach, Isla de Palm, Malmok Beach, Mangel Halto, Baby Beach, Boca Catalina, Boca Prins, Druif Beach, Eagle Beach, son algunas de sus innumerables opciones para los amantes de los deportes acuáticos, de relajarse a orillas del mar o de un bronceado perfecto.
En Aruba no existen barreras idiomáticas, pues la cultura de la Isla es rica en lenguas nativas, el holandés y el idioma local, el papiamento, son las lenguas oficiales del destino, pero la mayoría de sus habitantes hablan un mínimo de cuatro idiomas, incluyendo inglés y español.
Gracias a su influencia europea y a la gran cultura africana que arribó a sus costas tiempo atrás, tiene un amplio calendario de fiestas nacionales y coloridos carnavales que son tradición; ese sincretismo resulta una experiencia inolvidable para los viajeros que llegan del exterior.
Para conocer un poco más a fondo la historia de Aruba, no hay como visitar la isla y disfrutar de sus asombrosos museos que relatan más acerca de cada uno de los sucesos que le han dado ese carácter tan especial.
Para los adictos a la adrenalina, los fanáticos de la relajación y para todo el mundo es un pedazo del paraíso con playas impresionantes. Posee una variada oferta culinaria en pleno auge con más de 300 restaurantes, 25 de ellos situados en el agua; eventos de fama mundial, apasionantes actividades terrestres y acuáticas, galerías de arte y museos, spas suntuosos, campeonatos de golf, shopping y experiencias emblemáticas como refrescarse en Conchi, la piscina natural de Aruba accesible sólo a pie o a bordo de un todoterreno.
Su oferta hotelera incluye establecimientos que operan bajo la modalidad de todo incluido, hoteles boutique con encanto en Eagle Beach, reconocidos hoteles de gran altura en los resorts de Palm Beach y los hoteles cosmopolitas de la ciudad de Oranjestad; es una isla de contrastes que ofrece el refugio perfecto para quienes llegan por primera vez y para los visitantes asiduos.
Aruba goza de un buen posicionamiento a nivel mundial por su oferta que atrae al turismo de romance, aventura y de bienestar, sin embargo, el país se propone continuar creciendo e innovando para explorar nuevos nichos de mercado como es el turismo de gastronomía y de reuniones, que es un segmento de alto valor para la industria, ya que genera una derrama superior y reduce la estacionalidad.
Actualmente, la llamada “Isla Feliz” recibe más de mil 500 mexicanos al año por vía área quienes disfrutan de todos sus atractivos que hacen que más de la mitad de los visitantes regresen, una de las tasas más altas de retorno entre las islas del Caribe. En ese contexto, la Autoridad de Turismo de Aruba tiene puesto el foco en México, siendo un mercado potencial que puede brindar grandes beneficios a esta industria, considerada el principal motor de su economía. Por lo que a partir de este año está realizando una serie de acciones para atraer a esa isla caribeña con encanto europeo un mayor flujo de turistas.
Información e imágenes: Autoridad de Turismo de Aruba







