Un accidente orográfico da vida a uno de los espectáculos más impresionantes brindados por la naturaleza, un remolino de aves sale de las profundidades de la tierra potosina; se trata del Sótano de las Golondrinas, un santuario para los lugareños y una reserva de la biósfera para México.
Declarado como Monumento Natural, el Sótano de las Golondrinas es un área protegida del estado de San Luis Potosí, en en el poblado de Aquismón en la Huasteca Potosina. Aunque difícil de creer, es una falla de la naturaleza que fue formando una caverna vertical durante siglos por el desgaste del agua sobre una planicie de piedra caliza, y donde las aves encontraron un refugio para estar a salvo de sus depredadores.
Este sitio fue descubierto casualmente por un equipo de ornitólogos (dedicados al estudio de las aves ) de la Universidad de Texas, que realizaban una investigación en las fosas de la Huasteca Potosina. Espeleólogos de todo el mundo acudieron al lugar interesados en realizar estudios científicos, sin embargo, después fue el descubrimiento de un mundo maravilloso que las aves habían mantenido a resguardo.
Aunque es conocido como el Sótano de las Golondrinas, la realidad es que no hay golondrinas, las aves que lo habitan en su mayoría son los vencejos —una especie muy parecida— que conviven con loros y otros tipos de pájaros.
La fascinación de este abismo ha atraído a turistas de todas partes del mundo, que se acercan al gran agujero en donde esperan el alboroto de las aves que salen como un torbellino en forma de espiral hasta perderse en el cielo por las madrugadas, y repiten su ritual en el atardecer al entrar al hoyo en picada.
Los amantes de las aves se sienten extasiados al ver este gran espectáculo, mientras que los valientes espeleólogos se aventuran a las profundidades del abismo al descender en caída libre en paracaídas o en una cuerda a 376 metros de profundidad, todo con el fin de descubrir los secretos que guarda la caverna vertical más bella del mundo, una maravilla más del territorio mexicano.







