México es un país “dulcero” por naturaleza; antes de la llegada de los españoles, los pueblos indígenas ya se deleitaban con frutas y mieles, después, se mezclaron con nuevas costumbres, tradiciones y sabores que dieron lo que hoy es la gastronomía mexicana, y los dulces forman parte importante de ese legado.
Con la idea de retomar los sabores y costumbres de principios del siglo XIX, nace la Dulcería Boutique D’Epoca. Entrar en la tienda es remontarse a aquellos tiempos; ver la decoración, la vestimenta de los empleados y admirar la gran variedad de formas y colores de la dulcería tradicional con la que cuentan, nos evoca sin duda alguna esa época.
Los dulces están divididos por regiones, lo que nos lleva a un viaje por varias ciudades de México, tales como Zamora y Morelia, en Michoacán, Celaya e Irapuato en Guanajuato, la Peña de Bernal, en Querétaro y Poncitlán y Atotonilquillo en Jalisco, por poner algunos ejemplos.
Muchos de los dulces mexicanos son elaborados artesanalmente y aquí es posible encontrar esas golosinas que nos llenan de recuerdos de la infancia; esos dulces típicos de la región, los cuales conservan su envoltura original, con lo que el cliente los identifica.
Otro de los objetivos es que los jóvenes descubran esta gran variedad de sabores y colores tan mexicanos. La Dulcería Boutique D’Epoca va más allá de la venta en el local, también es una excelente opción para los muy de moda “candy bar” en fiestas y eventos, con la presencia de personal uniformado que explicará los sabores según las regiones, así como las formas de elaboración artesanal de los dulces.






