Por Luz Elena Cruz
Era muy común que en las ciudades de la antigua Grecia construyeran una acrópolis, un lugar fortificado situado en el punto más elevado; desde esa altura tenían una visión de todos los alrededores que les facilitaba su defensa, pero además de esa función, también era el lugar donde se construían los templos y edificios más importantes.
Así nació la Acrópolis de Atenas, en una cima a 156 metros del nivel del mar desde donde se puede ver casi toda la ciudad y toda la ciudad puede verla, de hecho es lo primero que busca el viajero apenas llega a la capital griega.
Construída por Pericles entre el los años 461 y el 429 a.C., en la Acrópolis ocurría todo, era el símbolo del poder, riqueza y democracia. Aunque actualmente es un conjunto de edificios históricos de gran valor, aún se sigue transmitiendo esa sensación de grandeza, pese a que la mayoría de estas construcciones están en ruinas por el paso de los años y también por las guerras y saqueos.
Uno de los vestigios más buscados es el Partenón, esencia de la Acrópolis y símbolo de belleza y perfección de la arquitectura de la antigua Grecia. Con solo verlo y un poco de imaginación, te transporta a muchos siglos atrás cuando fue concebido en honor de Atenea Parthenos y para demostrar la grandeza de la ciudad. No es para menos su majestuosidad ya que debería albergar una estatua de Atenea de doce metros de altura de oro y marfil, elaborada por Fidias a petición de Pericles.
Aunque el Partenón ha sufrido varias modificaciones y deterioros, se puede apreciar su estilo dórico rodeado por ocho columnas en cada una de las fachadas y diecisiete a los lados, con características arquitectónicas únicas.
Merece especial atención el templo de Erecteion, de estilo jónico dedicado a Erecteo o Cécrope (mitad hombre y mitad serpiente), quien se dice fue el primer rey de Atenas, además de ser el sitio donde ocurrió la disputa entre los dioses Atenea y Poseidón. Para construir el templo el arquitecto tuvo dos grandes retos: la irregularidad del terreno y conservar intacto el lugar donde la diosa Atenea hizo florecer el primer olivo de las tierras griegas. En la parte sur podemos ver las seis figuras de mujer llamadas cariátides, que sirven como columnas sujetando la cubierta del templo. Habrá que decir que estas son sólo copias, cinco de las originales están en el Nuevo Museo de la Acrópolis y una en el Museo Británico de Londres.
A la Acrópolis se ingresa por los propileos (basicamente es la entrada) compuesto por varias columnas que nos conducen a los diferentes edificios, como el Templo de Atenea Niké, diosa de la victoria, que en un tiempo albergó su imagen a la que le cortaron las alas para que nunca pudiera dejar la ciudad.
La Acrópolis no termina aquí, hay otros edificios por ver y disfrutar como el teatro de Dionisio y el odeón de Herodes Ático, sin olvidar el nuevo museo que muestra más piezas de incalculable valor. Lo más importante de esta visita es el viaje a través de la historia y la cultura griega. Sin duda te hará soñar con sus dioses capaces de sorprendernos y maravillarnos una y mil veces más.
ACERCA DE ATENEA
Atenea Parthenos. Doncella virgen. Protectora de Atenas, diosa guerrera, de la sabiduría, estratega en combate.
Atenea Niké. Niké, Nike o Nice. Diosa de la victoria. Por lo general se representa como una pequeña escultura con alas y siempre en la mano de otro dios más importante.







