Por Adolfo Michel Téllez
La contribución de la mujer a la industria del turismo es más que evidente. Dotada de una gran sensibilidad, de amor a todo lo que hace y una gran empatía para interactuar con quienes la rodean, parece que hubiese sido creada a propósito, eso sin contar con su capacidad para trabajar largas jornadas, entre muchas otras virtudes. Angélica García ocupa el décimo lugar de una familia tapatía que procreó 11 hijos, ocho mujeres y tres hombres. La verdad no tenía claro qué quería estudiar, le gustaban los idiomas y no le gustaban las matemáticas, por lo que se decidió por la carrera de turismo, pero luego se encontró con la sorpresa de que en esa actividad se requiere de las matemáticas para todo: proyecciones, estadísticas, estados financieros… así tuvo que aplicarse en ese tema y se le dio de manera natural. Ahora es la Directora de Ventas de Hoteles Buenaventura.
El primer paso fue ingresare a la Universidad de Guadalajara y en 1991 concluyó la licenciatura. Luego se involucró en un proyecto de investigación en la misma casa de estudios. Posteriormente entró de lleno a su carrera al aceptar el puesto de gerente de recepción en un hotel en Guadalajara para después ocupar un puesto en el hotel Sheraton Puerto Vallarta, destino donde se encuentra con una compañera de estudios, Laura Aguilar, quien la invita a trabajar en el hotel Meliá para desempeñarse en el departamento de concierge; fue una gran escuela y allí tuvo la oportunidad de hacer equipo con Norma Furlong, cuando fue gerente general Tom Tullius, un excelente mercadólogo nato.
Su vida dio un vuelco positivo cuando la asignan al departamento de Relaciones Públicas, en una transición en la que entra Maeva a operar hotel Meliá y se incorpora como secretaria al departamento de ventas; en menos de un año le dan la oportunidad de ser ejecutiva de ventas, ascendiendo al poco tiempo a la gerencia de ventas nacionales y posteriormente a la gerencia de ventas internacionales.
Viene luego una nueva oportunidad cuando Ignacio Jáuregui se va a un hotel nuevo en el destino, el Crown Paradise Club Puerto Vallarta, y la invita a trabajar ahí. Hace equipo con él en un proyecto de 103 habitaciones con un concepto dirigido sólo a adultos que resulta muy exitoso, por lo que le suman habitaciones que tenía el antiguo hotel Playa de Oro, convirtiéndose en la encargada de la operación del hotel familiar ya renovado.
Más adelante, bajo la administración del señor Ornelas hijo, le ofrecen tomar los hoteles del Pacífico que eran la marca Crowne y Vista Playa de Oro Manzanillo. Luego la invitan a una aventura en Cancún por dos años manejando también tres hoteles. Es entonces cuando tocan a su puerta el Licenciado Abel Villa Sánchez y Robert Rojas para colaborar en el proyecto de Hoteles Buenaventura, oferta que aceptó y la hizo sentir muy honrada por considerarla para ocupar esa gran responsabilidad.
“No soy una mujer que se estaciona en su zona de confort, ahora el reto es superar los logros del Licenciado Abel Villa Sánchez, que estuvo en la parte de ventas en los últimos cuatro años donde realizó una labor sensacional, buscando maneras de optimizar la tarifa, y para eso no hay que descubrir el hilo negro, eso lo tienen todos los hoteles, simplemente hay que volver a lo básico, porque eso siempre te va a dar la certeza del éxito y obviamente subirte a las tendencias actuales”, afirma la Directora de Ventas de Hoteles Buenaventura, convencida de la experiencia que da una trayectoria de 25 años.
Después de una amena charla donde expuso interesantes conceptos sobre la industria de la hospitalidad, explica que su mayor logro después de tener a sus dos hijos, es tener un balance en su vida, porque esta industria es hermosa pero muy demandante, por lo que su punto de apoyo, dijo: “es mi familia, mis hijos y mi marido”.
“Mi mayor satisfacción profesional ha sido el haber dejado una huella importante no sólo en el área de ventas sino en el área de operación general de los hoteles, porque ambas forman una mancuerna indisoluble; la parte que nosotros hacemos en ventas es el inicio del proceso al convencer al operador o mayorista para que traiga a sus clientes a nuestros hoteles, pero la parte que complementa ese trabajo es la operación, porque convierte en realidad lo que yo prometo”, concluyó.







