La venerable Cholula se ubica a 13 kilómetros de la capital poblana y como todo el estado en general, formó uno de los ejes principales del desarrollo del Virreinato.
La riqueza cultural y arquitectónica se puede apreciar por todas sus calles y en los espléndidos templos que existen, y de los cuales se dice llegó a tener trescientos sesenta y cinco.
La Capilla Real o capilla de los indios
Construida en el lugar del templo de Quetzalcóatl, es una planta cuadrada cuyo techo -aunque no es original- lo conforman 63 bóvedas que cubren las siete naves del templo y las dos series de capillas laterales. En este sitio quedó sepultada parte de la historia indígena, para dar paso al arte colonial.
Una plaza de gran dimensión
En la plaza principal de Cholula se encuentra «la picota», columna a la que ataban a los delincuentes para ser azotados. El portal consta de 45 arcos con columnas dóricas y es uno de los más largos de la república.
En sus alrededores podemos ver el actual Palacio de Gobierno, mismo que formó parte de lo que se llamó las «Casas Reales», junto con el adoratorio y la casa de Hernán Cortés.
Hoy en día, resulta un paseo muy agradable visitar los portales de la plaza; los restaurantes y cafés invitan a vivir una apacible experiencia contemplando la belleza de la ciudad, de la que sobresale el Convento Franciscano de San Gabriel.
Santuario Arqueológico
Cholula fue sede de un importante santuario, cuyos vestigios arqueológicos pueden admirarse en «La Gran Pirámide» o Tlachihualtépetl, dedicada a Chiconahui Quiáhuitl, dios de la lluvia. La pirámide está formada por varias estructuras que se fueron superponiendo durante seis siglos, hasta convertirla en un basamento de 400 metros y con una altura aproximada de 65 metros.
Los españoles trataron de acabar con esta obra y sobre ella edificaron una iglesia, dedicada a la Virgen de los Remedios, la cual está situada en lo alto de la pirámide. No fue sino hasta 1931 cuando la pirámide fue explorada y perforada por el arquitecto Ignacio Marquina, cuando se descubrieron siete pirámides superpuestas.
De las investigaciones de Marquina se desprende que Cholula fue un centro ceremonial religioso de gran filiación mixteca, pero también hay indicios del paso de zapotecas, totonacas y olmecas, peregrinos del Valle de México y de quienes se han encontrado varios objetos enterrados.
En la actual región de Cholula existen 5 pirámides: Tonalcalli (Casa del Sol), Metzcali (Casa de la Luna), Teopixcalco (Casa del Sacerdote), Zenteocalco (Templo del único Dios) y Tepanapa (Pared de Agua).
En una de ellas se halló el «Mural de las Mariposas» y en un anexo, el «Mural de los Bebedores», con figuras amorfas en ceremonia en honor al dios del pulque. En el Museo Arqueológico se pueden observar réplicas de estos murales y una maqueta del conjunto piramidal.
ORIENTACIÓN
Para los cholultecas, la orientación de sus edificios y estelas fue muy importante, marcando el paso del sol por el cenit al ocaso. Quizá por ello se presume que de acuerdo a los ciclos solares, las diferentes generaciones hicieron una pirámide sobre otra, cubriéndola con adobe.







