Por Luz Elena Cruz
No entres en pánico, al contrario, debes estar orgulloso por emprender una aventura a un lugar que seguramente te encantará, con una cultura muy distante a la tuya. Aunque siendo realistas, no hay otra forma más fácil que viajar en avión en un vuelo que puede durar 8, 10 o quizás más horas, con el consiguiente jet – lag a tu llegada. ¿Qué hacer?
Preparándote. Aunque no lo creas, hay que hacer un poco de entrenamiento antes de tu viaje. Si no acostumbras a hacer ejercicio, procura caminar 30 minutos como mínimo al menos dos semanas antes de tu partida; toma mucha agua, evita el alcohol tanto como te sea posible, no te desveles, no comas alimentos altos en grasas, y como punto primordial, visita a tu médico en caso de que padezcas alguna enfermedad.
Al comprar tu vuelo. Un dinero bien invertido es comprar tu vuelo en una categoría superior. Revisa las ventajas de cada aerolínea; la principal es que tendrás mayor espacio para estirar las piernas, comerás mejor y lo más seguro es que puedas llevar más equipaje. Resultado: llegarás más descansado a tu destino final.
En caso de que no tengas otra opción, asegúrate de elegir los asientos de pasillo (aunque te pierdas de ver las nubes) para que puedas levantarte y estirar las piernas de vez en cuando. Evita los que están cercanos al personal de la aerolínea y los lavabos, son los que más tráfico tienen.
Qué vestir. Está bien que quieras ir bien arreglado, pero no es muy recomendable usar tus mejores galas, mucho menos si son incómodas, te quedan justas y los zapatos no son lo confortable que se necesita para un vuelo de muchas horas en que los pies generalmente se hinchan. Empaca esa ropa en la maleta y elige prendas holgadas, zapatos cómodos y utiliza varias capas para que te puedas quitar o poner en caso de que sientas frío o calor (por lo regular se siente frío en los aviones).
Accesorios. Le llamaremos así a lo que te hará sentir más cómodo: pasta y cepillo dental; un antifaz y una almohadita. Tu viaje será diferente.
Viaja ligero. No lleves muchas maletas. Una documentada y una contigo. Siempre será más fácil estar al pendiente.
Las tentaciones. Comida en exceso, pastelillos, bebidas (lo mejor es agua) y quizás por una alergia que tengas, cuida bien lo que vas a comer.
Muévete. Camina, estírate, mueve los pies, el cuello y los brazos tanto cómo te sea posible.
Entretenimiento. Desde tiempo antes tienes que programarte para todas esas horas de vuelo. Lee, escribe, intenta meditar y siempre piensa positivo.
Un viaje es una gran oportunidad que la vida regala ¡Felicidades!







