En 1833 se hizo un juramento al Señor del Monte, se prometió que si hacía el milagro de aliviar a la población de la peste que los aquejaba, cada tercer domingo del mes de enero de cada año realizarían una fiesta en su honor.
La peste se fue y desde entonces las fiestas del Señor del Monte se han venido realizando para júbilo de la comunidad residente y los hijos ausentes de Jocotepec, población que fue fundada hace 485 años, y cuya parroquia del Señor del Monte cumple 250. Esta importante fiesta se celebrará del lunes 5 al domingo 18 de enero del 2015.
Este juramento es renovado cada año por el presidente municipal quien lo presenta en nombre de los lugareños. Durante las fiestas, por la mañana se llevan mañanitas a la imagen y por la tarde se hace una peregrinación por las calles del pueblo, las cuales son organizadas por los diferentes gremios (agricultores, emigrados etc.), a los que se les asigna un día para que se encarguen de la música, carros alegóricos, danzas y fuegos pirotécnicos.
Después de misa en la plaza, hay música de bandas, mariachis y sonoras, para complacer a todos los gustos. Las calles cercanas a la plaza son cerradas para que se instalen juegos mecánicos y puestos con dulces tradicionales del Estado, así como ropa, calzado, trastes y comida. Cada día finaliza con un castillo que se enciende a las 11:00 de la noche.
El día de la fiesta inicia con las mañanitas y recepción de la peregrinación de Zacoalco de Torres y San Marcos a las 7:00 de la mañana, seguido de una solemne misa presidida por el Señor Cardenal. A las 4:00 de la tarde, empieza la procesión en donde se saca del templo a la venerada imagen para que recorra las principales calles del pueblo.
El recorrido dura hasta tres horas, debido al gran número de personas que se unen; la fe y devoción por la imagen es evidente. Por el camino se pueden ver a fieles que van descalzos, con los ojos vendados o de rodillas, ya que le atribuyen algún milagro personal al Señor del Monte.
A la llegada al templo se oficia una misa para finalizar el acto religioso. Durante un par de días, la imagen del Señor del Monte queda en un lugar accesible para que los creyentes puedan acercarse a besar sus pies y tocarla antes de ser puesta en el altar, lugar donde permanece el resto del año.







