En todo el mundo los hay, pero no son lugares tenebrosos, se les llama pueblos fantasmas porque sus habitantes los abandonaron poco a poco por diferentes motivos, ya sean desastres naturales, o por razones económicas, sociales o políticas. Muchos sitios se fueron quedando solos porque la principal fuente de ingreso cerró, como es el caso de las minas y construcciones de grandes proyectos, o simplemente decidieron migrar hacia otros lugares.
No todos están completamente abandonados, pero en algún momento la bonanza económica y el movimiento de gente quedó en el pasado. Actualmente, muchos de ellos se han vuelto lugares turísticos y paradójicamente, su estado de abandono es la atracción principal.
EN MÉXICO
REAL DE CATORCE, SAN LUIS POTOSÍ
Ahora ya es Pueblo Mágico, pero Real de Catorce es uno de los pueblos fantasma de México. Este lugar era un paraíso económico gracias a su gran producción de plata; las vetas se agotaron y al pueblo lo fueron abandonando. Su resurgimiento fue cuando se filmó la película “La Mexicana” con Brad Pitt y Julia Roberts.
MINERAL DE POZOS, GUANAJUATO
Muy cerca de San Miguel de Allende quedan los vestigios de esta antigua ciudad minera que floreció en el siglo XIX, con la llegada de varias comunidades extranjeras atraídas por sus ricos yacimientos de plata, oro, mercurio, manganeso, plomo, cobre y estaño. Tras la revolución mexicana, la baja en el precio de los metales y una inundación, el pueblo se fue quedando en el olvido. Las ruinas de esos tiempos prósperos son ahora los grandes atractivos, así como sus galerías de arte y hoteles boutique.
SAN JUAN PARANGARICUTIRO, MICHOACÁN
Tras la erupción del volcán Paricutín en 1943, el poblado quedó sepultado bajo la lava. Los sobrevivientes abandonaron por completo esta área y se trasladaron a la ex-hacienda Los Conejos donde fundaron lo que hoy conocemos como Nuevo San Juan Parangaricutiro.
Del viejo San Juan sólo quedaron las ruinas de la iglesia que milagrosamente sobrevivió al desastre, y que ahora es de los sitios más visitados por los turistas que llegan a Michoacán.
OJUELA, DURANGO
El español Francisco de Ojuela fue quien descubrió su gran riqueza mineral. Se extrajeron grandes cantidades de oro, plata, zinc y manganeso desde la época de la colonia hasta a mediados del siglo XX, cuando una tormenta inundó las minas de Santa Rita dejándolas inutilizables. Lo que alguna vez fue un pueblo próspero, se fue quedando solo y en olvido.
El pueblo está dividido por dos cerros, que se unen con lo que ahora es una de sus principales atracciones: el Puente de Ojuela, inspirado en el Golden Gate de San Francisco, el cual servía para transportar el mineral de las minas al pueblo.
EL CERRO DE SAN PEDRO, SAN LUIS POTOSÍ
Como otras poblaciones de México, su auge se debió al descubrimiento de sus ricos yacimientos de oro en el siglo XVI. Las minas siguieron siendo explotadas hasta mediados del siglo XX, pero en 1948 se inició una huelga minera que duró varios años y que al final fue perdida por los mineros; después de esto las minas quedaron abandonadas.
San Pedro dio origen a lo que hoy es la capital de San Luis Potosí y parece que hay un proyecto de reactivación de las minas. Por lo pronto, los turistas caminan por las calles, admirando la iglesia y la plaza de esta fantasmal población.






