Es el núcleo urbano más grande del país, y el principal centro político, académico, económico, de moda, empresarial y cultural; es donde se toman las grandes decisiones del México actual, pero todavía es Tenochtitlán y también el México colonial de antaño.
Un buen pretexto para visitar el corazón del país, en este mes de Septiembre en que todos los mexicanos celebramos el aniversario de la Independencia.
POR DÓNDE EMPEZAR
Para tener una visión más clara, lo mejor es empezar por el centro histórico, donde sus construcciones hablan de diferentes épocas. Inicie por la Plaza de la Constitución, comúnmente llamada El Zócalo, que está rodeada de edificaciones clave de la historia de México: el Templo Mayor, la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional.
El Templo Mayor junto con su Recinto, representaban el centro de la vida de los mexicas; es donde se gestaban los aspectos religiosos, políticos y económicos más importantes.
La Catedral Metropolitana, es una de las obras más sobresalientes del arte hispanoamericano, que comprende tres estilos arquitectónicos que imperaron en la época colonial: renacentista, barroco y neoclásico.
De frente a la Plaza de la Constitución tenemos al Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo Federal de México. Vale la pena que destine un tiempo para conocerlo por dentro a través de visitas programadas.
LA ELEGANTE CALLE MADERO
Esta calle es completamente peatonal, así que le será más fácil localizar edificios interesantes. Con respecto a su historia, cabe mencionar que es una de las más antiguas de la ciudad y donde se establecieron las tiendas lujosas de la época de la colonia. Se dice que por aquí paseaban hombres y mujeres elegantemente vestidos para lucirse.
Dentro de este paseo, jugaba un papel muy importante el templo de San José el Real y San Felipe Neri, más conocido como Templo de la Profesa, un lugar donde la sociedad acudía para ver y dejarse ver.
Siga por Madero y llegará a edificios como la Casa Borda o Casa de don José de la Borda, – uno de los hombres más ricos de la Nueva España en el siglo XVIII – hoy Museo Serfín, y el Palacio de Iturbide (Fomento–Cultural Banamex), una lujosa construcción del barroco novohispano, llamada así porque aquí se hospedó Agustín de Iturbide, para después ser coronado Emperador de México, posterior a la conjuración de La Profesa.
Ya casi al final de la calle, está un lugar inconfundible que seguramente habrá visto en más de alguna fotografía, me refiero a la Casa de los Azulejos (donde se instaló el primer Sanborns en 1903), que constituye una de las joyas del arte barroco novohispano, y cuyo nombre real es Casa de los Condes del Valle de Orizaba. Los condes la habitaron hasta recién consumada la Independencia. Más tarde, en la época del porfiriato, el inmueble fungió como el Jockey Club de México, uno de los lugares más visitados por la alta sociedad.
HASTA TACUBA
Muy cerca de la Casa de los Azulejos, en la calle de Tacuba, se encuentra el Palacio de Correos de México o la Quinta Casa de Correos, inmueble construido por encargo de Porfirio Díaz. Una construcción excepcional de estilo ecléctico, y por dentro es una sorpresa ver su escalera y sus antiguos elevadores. Aunque todavía presta servicios como cualquier oficina de correos, ésta contiene biblioteca y salas de exposiciones.
Otro edificio es el Palacio de Comunicaciones que alberga al Museo Nacional de Arte (MUNAL), también construido durante el porfiriato, y un buen ejemplo de la arquitectura de aquella época. Para recorrerlo necesita tiempo, ya que cuenta con 24 salas en tres pisos y exhibe una gran colección de arte mexicano.
PARA DESCANSAR
Para reconstituirse de la caminata pero con la misma temática histórica, hay dos opciones. Una de ellas es llegar al Café Tacuba, fundado en 1912 y ubicado en una casona del siglo XVII. Lugar muy visitado por artistas y personajes políticos, como Porfirio Díaz y otros presidentes de México.
Una sugerencia más es el Bar la Ópera, el tercer restaurante-bar más antiguo de México. Inició como pastelería para la socialité mexicana muy al estilo francés, en la esquina de la Torre Latinoamericana. En 1895 se cambió al lugar donde se encuentra actualmente en la calle 5 de mayo. Su fama es porque se cuenta que Pancho Villa disparó al techo.
TIPS
+ Recorra la ciudad por rutas, arme su viaje antes de llegar. La página www.mexicocity.gob.mx ofrece guías que podrá descargar según sus intereses.
+ Si decide transportarse en taxi, verifique que las placas del vehículo empiecen con la letra L o S, de lo contrario evítelos. Es mejor llamar a un sitio autorizado, pida el número telefónico antes de salir.
+ En caso de llevar su automóvil, verifique el programa “Hoy No Circula”. Aplica para todos.
+ Para visitar museos, investigue en la página web del museo, horarios, días de descanso y exposiciones. De preferencia no llevar mochilas o bolsas muy grandes, porque en algunos sitios no dejan entrar con ellas.






