Calles empedradas que llevan a viejas casonas con bardas recubiertas de bugambilias y rejas que dejan entrever las fachadas elegantes de arquitectura colonial. Lugar de descanso y respiro de los regiomontanos que abarrotan los restaurantes los fines de semana, para después pasear por el tranquilo ambiente pueblerino de Santiago.
Saliendo por la Carretera Nacional a sólo 30 minutos se llega a este Pueblo Mágico del estado de Nuevo León, cobijado por la Sierra Madre Oriental que le otorga paisajes verdes en donde la naturaleza ha sido pródiga. Ya por el camino nos encontramos con Los Cavazos, un mercado artesanal donde venden muebles rústicos, antiguedades y algunos objetos que dificilmente se podrán encontrar en algún otro lugar como carretas y esculturas de diferentes formas, sin olvidar la oferta gastronómica de comida de la región.
Pasando Los Cavazos, se aprecian a lo alto las torres de la iglesia de San Pedro Apóstol, que anuncian la proximidad del antes llamado Valle de Santiago de Guajuco, cuando fue fundado por Don Diego Rodríguez de Montemayor en 1648. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y aunque actualmente se ha convertido en un destino turístico, Villa de Santiago conserva viejas tradiciones y construcciones que forman parte de sus atractivos.
Villa Santiago es un lugar para disfrutar poco a poco; caminar sus empinadas calles y subir las escalinatas que llevan a la iglesia de San Pedro Apóstol construida en 1760 de estilo barroco, con dos torres y un atrio amplio desde donde se puede ver gran parte del pueblo. Este lugar constituye el corazón del pueblo y es donde tiene más movimiento de turistas los fines de semana.
Enfrente del templo se encuentra la arbolada Plaza Ocampo con su kiosko y fuente. A un extremo tenemos el Palacio Municipal que alberga al Museo de Historia de Santiago y la Casa de la Cultura en el lado opuesto. La Plaza Ocampo está rodeada de numerosos restaurantes, hoteles y galerías que cobran vida sobre todo los fines de semana con el bullicio de la gente.
Villa de Santiago sigue sus tradiciones de celebrar la fiesta de San Pedro y San Pablo a finales de junio; al patrono del pueblo el Señor Santiago, en julio y el Festival de la Manzana en la segunda quincena de agosto.
Para quien busca el aire libre, a pocos minutos se encuentra la Cascada Cola de Caballo y rodeada de montañas, la Presa de la Boca ideal para actividades acuáticas como paseos en lancha, esquí acuático o pasear en acuamoto.
Villa Santiago fue incorporada al programa de Pueblo Mágico desde el año 2006, cuando se tomó en cuenta la belleza de su paisaje, arquitectura, historia y sobre todo el valor de su gente.







