Muy poco queda de la ciudad medieval fundada hace más de 2000 años, el gran incendio de Londres de 1666 arrasó con gran parte de invaluables documentos, casas y edificios de arquitectura medieval, civil y religiosa de aquella época, además de innumerables vidas humanas.
Este lamentable hecho marco la vida de un país y sobre todo de una ciudad que se reconstruyó sin olvidar su historia y tradición, pero a la vez abierta a lo nuevo, a lo vanguardista. Cosmopolita como ninguna otra, también se ha vuelto hogar de personas que llegan de diferentes partes del mundo, así que no es de extrañar que se hablen casi 300 idiomas. Quizás esos factores hacen de Londres un sitio único, excepcionalmente brillante y atractivo, visitado por más de 30 millones de turistas por año que van tras las historias de la realeza, museos, teatros, las tiendas de moda o simplemente sentirse como cualquier otro inglés y tomar el té de las cinco, o visitar un pub.
Muchas imágenes están en nuestra mente antes de llegar por primera vez a esta gran ciudad: el Palacio de Buckingham y su cambio de guardia, el Palacio de Westminster con su famoso Big Ben, la Tower of London y el ya muy conocido London Eye, donde es ideal empezar un recorrido, ya que ofrece unas vistas panorámicas de la ciudad inigualables.
Sin duda alguna, la Catedral de St. Paul debe estar en la lista de lugares por conocer. Según los expertos, este es uno de los edificios de estilo renacentista más maravillosos del mundo y lo dicen con toda razón. No sólo destaca a lo lejos, en su interior se encuentran famosas pinturas, obras de arte y sepulcros de personajes que han tenido mucho que ver con la historia de este país. Como dato adicional acerca de su cúpula, es que sólo la supera en tamaño la de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Hagan un recorrido por el Támesis, el río más importante de Inglaterra y principal fuente de abastecimiento de agua de la ciudad, así aprovechan para admirar sus grandes íconos desde otra perspectiva; unos se ven con más detalle y otros ofrecen ángulos que difícilmente se pueden admirar estando entre los edificios. Otra ventaja es que no se tienen que preocupar por el tráfico, además de que pueden ver la vida de personajes bohemios que se encuentran en los muelles y hasta escuchar conciertos de música clásica por unas cuantas libras.
Les resultará apasionante la Torre de Londres, una fortaleza que se encuentra a un lado del Támesis de más de 1000 años de antigüedad. Controvertida como pocas, la Tower of London se construyó con la intención de proteger a la ciudad, aunque ha servido como almacén de armas, casa de fieras, prisión y probablemente lo más conocido y de no muy buen recuerdo es que fue escenario de ejecuciones de personajes como Ana Bolena y Catalina Howard, esposas de Enrique VIII. Actualmente, además de ser de las grandes atracciones turísticas, el oficialmente llamado Palacio Real y Fortaleza de la Torre de Londres de su Majestad, exhibe las joyas de la Corona Británica y una colección de armaduras reales, entre otras cosas.
Para una visión rápida de lo que es Londres, tomen el clásico autobus rojo de dos pisos que los llevará a lugares como Park Lane, Oxford Street y Piccadilly; hagan una parada en Trafalgar Square, lugar de reunión de muchos jóvenes y de donde se ve el Big Ben y las Casas del Parlamento. Sigan hasta la Abadía de Westminster y disfruten del ambiente del Parque de St. James, uno de los más bellos y antiguos de Londres.
Algunos dicen que el que no va al Palacio de Buckingham y ve el cambio diario de guardia, es como si no hubiera estado en Londres, así que reserven tiempo para visitar la residencia principal de la Reina, hogar de todos los monarcas británicos desde Victoria en 1837.
Si preguntan a un londinense por un lugar al que deben ir, de seguro les recomenderá National Gallery, de verdad uno de los mejores museos de arte del mundo. Se exhiben más de 2,300 obras maestras, de artistas de la talla de Miguel Ángel, Leonardo, Monet, Van Gogh y Picasso. Tampoco se pierdan National Portrait Gallery, Tate Britain y Tate Modern.
Otra de las grandes virtudes de Londres es su poder de renovación, que se refleja en gran parte con una arquitectura moderna e innovadora. Unos buenos ejemplos los vemos en el edificio Lloyd’s, el Gherkin, el London City Hall, la Tower 42 y The Shard diseñado por el famoso arquitecto Renzo Piano por sólo nombrar algunos, sin olvidar el Millennium Bridge, un puente peatonal suspendido por cables que cruza el río Támesis. Una muy buena experiencia caminar por sus 325 metros, claro, sin dejar de visitar el íconico Tower Bridge.
Lo mejor que pueden hacer en Londres es tratar de disfrutar la ciudad, perderse por algunos de sus barrios como el Soho, Notting Hill, Covent Garden o Camden, todos tienen su encanto y su personalidad.
Londres es una de las grandes capitales del mundo, inacabable de conocer y siempre nos dejará esa sensación de querer regresar.






