Para hacer realidad nuestras fantasías no sólo románticas, también aquellas que alguna vez soñamos cuando éramos niños y veíamos las películas de príncipes, princesas y alguno que otro dragón, podrán tomar un crucero por el Rhin, uno de los ríos más importantes de Europa que nace en los Alpes Suizos, recorre cinco países y desemboca en el Mar del Norte.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Rhin es la vía fluvial más utilizada en la Unión Europea, y el tramo de 65 kilómetros que va desde Bingen am Rhein, o Bingen y Coblenza en Alemania; es lo que se conoce como el Rhin Romántico.
Además de un bonito paisaje con montañas, bosques y vegetación, lo maravilloso es descubrir castillos y fortalezas de la Edad Media que parecen salidos de un cuento, tal como el Castillo de Marksburg con su torre y almenas, del que se dice que nunca fue conquistado.
El placentero recorrido nos muestra la fortaleza de Sooneck, del siglo XIII, que era utilizada para defender la zona, actualmente se encuentra restaurada y luce plataformas y jardines de flores.
Imposible dejar de ver en lo alto de un risco el Castillo de Rheinstein, en donde es posible alojarse o hacer visitas nocturnas; y para saber como eran las fortalezas medievales no hay nada mejor que Katz (gato) y Maus (ratón).
La posibilidad de vivir el cuento romántico la ofrece el Castillo de Schönburg, una imponente construcción medieval que se ha convertido en hotel.
El Castillo de Stolzenfels del siglo XIII perteneció a Federico Guillermo IV de Prusia, quien se lo mandó reconstruir a Frierich Schinkel, quien fuera arquitecto de la familia real. El castillo de Stolzenfels es parte del Patrimonio de la Humanidad, al igual que el Peñón de Lorelei o Lore-ley relacionado con algunas leyendas alemanas y poesías como la de Heinrich Heine:
“Creo que el oleaje pronto arrojará
a ambos, a su fin a la barca y al ser;
Eso es lo que esa canción logrará
La Lorelei en hechizante atardecer”.







