Por Luz Elena Cruz
En Panamá viven importantes grupos étnicos que han sabido resguardar sus creencias, tradiciones, lengua (forma parte de la familia chibcha) y forma de vida. Entre los diferentes grupos destacan por su artesanía los que habitan en la comarca Guna Yala, anteriormente llamado Kuna Yala, en lo que se conocía como el Archipiélago de San Blas o de Las Mulatas al oeste de la provincia de Colón en Panamá.
Aunque gran parte de la población sigue habitando esas tierras, algunos se han desplazado a vivir a la capital panameña; es muy fácil reconocer a las mujeres Guna por sus vestidos de colores vistosos, con la cabeza cubierta por una pañoleta roja o amarilla, adornadas con aretes redondos y por portar una argolla en la nariz, pero sobre todo por ese orgullo de saberse integrante de los Guna.
La economía de los Guna se basa en la agricultura, pesca y en la producción de artesanías como hamacas, fajas, cinturones y las famosas molas, prendas que usan en su vestimenta las mujeres quienes son las encargadas de elaborarlas. En lengua Guna, la palabra mola significa ropa o blusa.
Las molas son cuadros o mosaicos en telas de colores vistosos que las mujeres Guna incorporan en su vestimenta. Su trabajo requiere de mucha habilidad, pero también de sentimiento y creatividad. Para confecionar las molas se superponen varias capas de tela, que pueden ser de dos las más sencillas y hasta siete o más de acuerdo al diseño.
En su mayoría las telas que utilizan son de algodón o piqué de distintos colores que se van recortando siguiendo un diseño determinado, que las mujeres Gunas han formado en su imaginación.
Ya recortadas las capas, estas se cosen dando lugar a un trabajo artesanal original y de gran estilo, con diseños muy propios de un mundo figurativo, lleno de animales, formas geométricas y hasta de la vida cotidiana, reflejo de la cosmovisión y espiritualidad del pueblo Guna.
Como todo, las molas varían en calidad y precio. Una mola más costosa tiene más capas y el cosido practicamente es invisible. Algunas de estas se llevan tres meses o más en su confección dependiendo de su complejidad.
Si tienen planeada una visita a Panamá, no dejen de adquirir una mola, no sólo estarán llevando una magnífica prenda, también se llevarán parte del sentimiento de los Guna.







