En el reciente evento de Nombramiento de PUEBLOS MÁGICOS 2020 celebrado en la Ciudad de México, la Secretaría de Turismo Federal otorgó esta distinción a 11 localidades de nuestro país entre las que se encuentra AJIJIC, convirtiéndose en el noveno Pueblo Mágico de Jalisco.
Al acto asistieron Moisés Alejandro Anaya Aguilar, Presidente Municipal de Chapala y, Germán Ralis Cumplido, Secretario de Turismo de Jalisco, quienes recibieron orgullosamente dicho nombramiento.
Ajijic siempre se ha distinguido por su oferta turística, y ahora se suma a Lagos de Moreno, Mascota, Mazamitla, San Sebastián del Oeste, Talpa de Allende, Tapalpa, Tequila y Tlaquepaque, para seguir caracterizando a Jalisco como una de las entidades más importantes del sector, y con gran diversidad para visitantes nacionales e internacionales.
Ajijic es una de las villas más antiguas de México, que se distingue por la calidad de su gente y una cultura amplia y llena de tradiciones.
Es un pueblo de grandes artesanos, artistas, escultores, pintores, músicos y lugar favorito para jubilados en su mayoría norteamericanos y canadienses, pero también para gente de otras partes del mundo. Esto ha hecho de Ajijic un lugar multicultural, pues su gastronomía es muy amplia, pudiendo encontrar una gran variedad de comida gourmet: argentina, italiana, japonesa, tailandesa, alemana, árabe, etc., sin faltar la comida tradicional mexicana.
Debido a las montañas que rodean al Lago de Chapala se propicia un agradable clima, considerado como uno de los mejores del mundo. Los paseos a caballo, saliendo de uno de los primeros fraccionamientos de la ribera, con sus calles llenas de flores y árboles que te llevan a la orilla del lago, es una de las actividades obligadas en este lugar.
Caminando por sus calles empedradas para visitar las galerías, restaurantes, cafeterías, etc., llegarás a la plaza principal y encontrarás la Capilla de La Virgen del Rosario construida en el siglo XVIII y que es parte del mosaico simbólico de Ajijic.
La variada oferta hotelera, ya en el corazón de Ajijic o en las orillas del poblado, brinda la posibilidad de un sueño reparador de cuerpo, alma y espíritu.
La caminata por la orilla del malecón, mientras se disfruta de algún helado tradicional, de los dulces típicos o un paseo en lancha, permite observar las aves nativas y otras que llegan incluso desde Canadá, así como los románticos y espectaculares atardeceres, haciendo conexión con la naturaleza de este bello y majestuoso lugar natural.
Se puede disfrutar de las noches en sus bares, ya que la actividad nocturna invita a una velada con grupos de música variada como jazz, blues, rock o música tradicional mexicana, acompañada de una cerveza artesanal, un tequila, raicilla, o si se prefiere una copa de vino tinto en una exquisita cava subterránea.







