Coyhaique es una pequeña pero encantadora ciudad chilena de la región de Aysén y es conocida por ser una vía de acceso a algunas de las partes más remotas de la Patagonia.
Como muchos otros de “mis rincones preferidos” Coyhaique era un lugar no previsto en alguno de mis viajes donde el destino me llevó por casualidad pero que por su ubicación, naturaleza, ambiente rural y gente encantadora se ganó un lugar importante en mis preferencias por tener un encanto muy especial.
Caminar por sus pintorescas calles o pasear en coche por sus alrededores es en verdad entretenido y además nos va a permitir entender la muy particular idiosincrasia de sus habitantes.
La ciudad de Coyhaique está rodeada de ambientes naturales muy bonitos y es el punto de partida habitual de muchas excursiones a los valles de los ríos Aysén, Cisne y Simpson, y la cuenca del lago General Carrera. Es además un punto obligado en el camino hacia Puerto Chacabuco donde se toman algunos de los cómodos catamaranes que nos llevan a visitar los impresionantes campos de hielo navegando por los canales de la Patagonia Chilena descubriendo los bosques nativos, verdes islas y fiordos de naturaleza exuberante que se funden con el mar en un espectáculo sobrecogedor para finalizar el recorrido a los pies del glaciar San Valentín, que en espectaculares desprendimientos entrega sus enormes témpanos a la Laguna San Rafael.
Bueno es saber que antes de llamarse Coyhaique se llamó Cancha de Corral, luego Baquedano y, gracias al boca a boca, comenzó a llamarse como hoy. En lengua mapuche su nombre significa “lugar bueno para el campamento” y refiere a las estadías que esta comunidad realizaba con su ganado (parte importante de la economía regional) de ida y regreso a las montañas.
Yo sugiero hacer un recorrido comenzando por la Plaza de Armas, centro neurálgico de la ciudad con una curiosa planta en forma de pentágono, y de ahí visitar tranquilamente la feria artesanal que se desarrolla a diario frente a la plaza, y en la que se muestran y venden muchos artículos realizados con materiales de la zona como cerámica y la lana. Para recorrer los alrededores lo ideal es contratar un buen guía local que nos podrá mostrar la Reserva Nacional Río Simpson, con sus bosques y la Cascada de la Virgen, donde habitan pumas y huemules. También cruzar por el puente colgante sobre el río Simpson para ver la piedra El Indio, que es una de las postales de la ciudad y que no es otra cosa que el perfil de un indígena que fue tallado sobre la roca por el fuerte viento imperante. También podemos visitar una interesante piscifactoría donde se crían salmones y esturiones, cuya hueva es el muy famoso caviar. A lo largo del año también se llevan a cabo varias competiciones de rodeo y el campeonato regional en el mes de octubre coincidiendo con la fecha de fundación de Coyhaique. De regreso hacia la zona urbana podremos visitar el sector conocido como El Claro y el Monumento al Mate. En esta región, al igual que en Argentina y Uruguay, esta bebida es muy popular y forma parte de las costumbres tradicionales.
Vale mucho la pena alojarse en el hotel “Dreams Patagonia” de Coyhaique y “Loberías del Sur” en Puerto Chacabuco, y no dejar de probar un buen asado de la región en el “Fogón Patagón” o “Los Guapos Gauchos” acompañado de un buen vino tinto de uva Carmenere y en lo personal me gustan mucho los de las bodegas Lapostolle o Montes de Alpha.
Coyhaique te espera!!!







