México es un país en el que se puede soñar e imaginar un universo propio y hacerlo realidad. No es casualidad que grandes exponentes del arte surrealista hayan encontrado en tierras mexicanas el entorno ideal para expresarse; como buenos ejemplos tenemos a Remedios Varo, Leonora Carrington y el mismo André Breton, el fundador de este movimiento.
Esto no pasó desapercibido para el británico Edward James, un excéntrico millonario que encontró muy cerca del pequeño pueblo de Xilitla, en el estado de San Luis Potosí, el lugar perfecto para construir la obra que por tantos años imaginó. Cuando llegó a esta tierra en el año 1947, James compró una vieja finca cafetalera que la utilizaba para sembrar orquídeas y alojar algunas especies exóticas de animales, junto a su amigo y colaborador Plutarco Gastélum Esquer.
Con el paso de los años, la belleza de la Huasteca Potosina y de las orquídeas que tanto le gustaban, hizo de su imaginación algo real al construir Las Pozas, un jardín con esculturas surrealistas y estructuras de fantasía que reflejan ese mundo interno que quiso sacar y que supo armonizar con la vegetación exuberante de su entorno, con albercas y cascadas formadas naturalmente.
Así pasó la mayor parte de su vida, haciendo realidad lo que siempre imaginó. Se dice que gastó gran parte de su fortuna contratando a gente que pudieran interpretar sus ideas. Al final de sus días se dio el gusto de ver 36 esculturas, edificios a medio terminar, escaleras que no llevan a ninguna parte, castillos, pasadizos secretos, casas y columnas que se integran extraordinariamente con la vegetación como un reconocimiento a la naturaleza y a la fantasía.
Lo que para algunos fue un parque de diversiones para su creador, actualmente es conocido como el Jardín Surrealista de Edward James, un lugar que cada vez es más visitado por los admiradores del surrealismo y de la misma naturaleza.
Aunque la jornada a este sitio es enriquecedora, no puede terminar sin llegar al Pueblo Mágico de Xilitla, recorrer su plaza principal, visitar el exconvento agustino construido en 1557 que es el edificio más antiguo de San Luis Potosí y probar algo de su rica gastronomía, acompañado de una buena taza de café, producto que aún continúa como u no de los más importantes de esta región.






