Por Diego Ontañón
Hoy le toca el turno a un pequeño pueblo de Italia en la isla de Sicilia, que sin lugar dudas es una pequeña joya llena de historia y una belleza medieval única en el mediterráneo y lugar obligatorio para visitar cuando viajemos a Sicilia.
Sobre el Monte San Giuliano, a 751 m de altura surge Erice, cuyo nombre deriva del sículo-itálico Eryx, que significa ‘Monte’. El panorama que se obtiene desde la ciudad es sin duda uno de los más bellos de Sicilia, con vistas de las salinas de Trápani y las islas Egadi al fondo y si la niebla lo permite y los ojos se esfuerzan, la vista desde lo alto de Erice nos permitirá alcanzar el volcán Etna y hasta Túnez al otro lado del mar y ya en la costa de África y sin mirar tan lejos Trápani se abre al mar en las faldas de la montaña y por el otro costado, Valderice, hacia el golfo Castellammare.
Erice está habitada desde el Paleolítico Superior, reúne muchos rasgos sicilianos, como un urbanismo normando, la organización árabe de la vivienda en torno al patio y un amplio abanico luces. En Erice se vive el Medievo a través de sus calles empedradas que llevan escrita la historia en cada piedra de sus empinadas cuestas y es que, debido a su imponente presencia y ubicación sobre la provincia de Trápani, Erice ha sido desde tiempos inmemoriales lugar de culto y advocación a las divinidades clásicas. Precisamente el punto más alto de Erice, donde se alza el castillo, fue lugar de culto y veneración en todo el Mundo clásico y el Mediterráneo Occidental de las diosas del amor y la fertilidad, Astarté para los fenicios, Afrodita para los griegos y Venus para los romanos. Una curiosidad es la presencia de palomas de un blanco impoluto, que desde época clásica acuden a Erice durante su migración, quizá, “obedeciendo” a la diosa Venere.
Pero Erice también fue una ciudadela árabe y fue en época normanda, en concreto a partir de 1167, cuando la ciudad, adquiere el dibujo urbano de callejuelas sobre el que posteriormente se fueron edificando palacios, murallas, iglesias, las puertas de Trápani, Spada y Cármine, y el resto de elementos que forman el trazado que hoy admiramos, donde los estilos góticos, barrocos y renacentistas se mezclan en una amalgama única. Las estrecheces de algunas calles se deben a motivos defensivos, y también para mitigar el fuerte viento que seguimos notando hoy cuando de una calle a otra podemos notar un cambio brusco de temperatura. Hoy Erice es un punto de vacaciones de algunos sicilianos y extranjeros, con segundas residencias, pero sobre todo es un tesoro arquitectónico perfectamente conservado, cuyas calles sólo ven roto su silencio por los turistas y el ajetreo de los cafés y tiendas de souvenirs de las calles que desembocan en la bulliciosa Piazza Umberto que aglutina la vida social de Erice. A la izquierda, antes de la plaza una callejuela nos lleva a la explanada de la Iglesia Madre o Duomo de Santa María della Assunta, del siglo XIV, levantada bajo reinado de Federico de Aragón con su precioso pórtico del estilo gótico, por cierto, algo poco usual en la barroca Sicilia.
Los afortunados que visiten Erice en Mayo podrán curiosear los floridos patios privados que son adornados para competir, pero sobre todo para engalanarse en el concurso de adornos florales. 
Pero tal vez algo que me cautivo mucho cuando visité Erice, fue saber que una de mis películas preferidas, Cinema Paradiso, dirigida por Giuseppe Tornatore, y con la música del gran maestro Ennio Morricone, fue inspirada en un pequeño local de esta hermosa ciudad cuya fachada y puerta aún podemos ver.
Llega la hora de comer y les quiero recomendar un lugar excelente que se llama “Gli Archi di San Carlo” o en castellano “El Arco de San Carlos” donde podremos degustar una excelente cocina casera siciliana con especialidades únicas como el aperitivo de Salami, el Carpaccio di Vitello y el Agnello (cordero) Dea Venere todo ello bañado con un buen vino “Nero Dávola” típico de la isla, y de postre bien podemos visitar las suntuosas pastelerías de las calles de Erice que son famosas por la elaboración de dulces de almendra y mazapán que antiguamente sólo se elaboraban en el convento. Otro producto típico de Erice son las Frazzate, alfombras artesanales confeccionadas por mano de obra local.
En cuanto al alojamiento no son muchas las opciones ni muy lujosas, pero si decidimos pasar una noche aquí, cosa que yo sugiero, les recomiendo mucho el hotel “La Pineta Park” o el “Hotel Moderno” en pleno centro histórico y con unas vistas magnificas desde lo más alto del risco.
Allora, ci vediamo presto a Erice!!!







