Por Diego Ontañón
Debo reconocer que cuando llegué a Pucón no tenía muy claro lo que me iba a encontrar, pero una vez allí, descubrí un lugar mágico (algo puede influir en mi opinión que fue la primera escala de mi luna de miel) que hoy quiero compartir con ustedes porque sin lugar a dudas es un sitio encantador que merece la pena conocer algún día.
Para ubicarnos un poco en el mapa, Pucón está a una hora de avión al sur de Santiago de Chile, en la Región de Araucanía, y es un pequeño pueblo al pie de la cordillera de los Andes en las orillas del lago Villarrica y muy cerca del volcán del mismo nombre, por cierto, uno de los volcanes más activos de Sudamérica y gran atractivo turístico de la zona, ya que se puede hacer una interesante excursión caminando hasta el mismo cráter, claro está, reservado para aventureros con muy buena condición física.
Pero este pueblecito se destaca también por ser el balneario lacustre más importante de Chile con una gran actividad en la época de verano (que recordemos en el Cono Sur es en los meses de diciembre, enero y febrero) y ofrece a los visitantes múltiples actividades como, excursionismo, piragüismo , tirolesa, kayak, cabalgatas, avistamiento de aves y pesca deportiva, así como otros atractivos que complementan sus playas sobre el lago, como son los centros termales y de esquí en el invierno, los parques nacionales, aromáticos bosques de fagáceas y coníferas, así como una gran cantidad de ríos muy caudalosos para la práctica del “rafting”, y por todo esto se le conoce localmente como «La capital del turismo de aventura».
Pero les puedo garantizar por experiencia propia que Pucón es también el lugar ideal para descansar y relajarse, para desconectarse del estrés y de la rutina diaria, bien sea simplemente caminando por las tranquilas y pintorescas calles del pueblo (la normativa municipal en Pucón exige que al menos el 40% de la materialidad de las construcciones sean de piedra o madera), o a la orilla del lago gozando sin límites de ese entorno natural privilegiado con unos paisajes de ensueño que incluyen grandes volcanes y sus cráteres nevados durante todo el año, o visitando alguna de las tantas termas que suelen contar con albercas y pozas naturales al aire libre, en medio del bosque.
La oferta tanto de alojamiento como de restaurantes es amplia y variada para todos los gustos y presupuestos, desde hoteles de lujo hasta cabañas rurales muy bien equipadas, y desde restaurantes gourmet a populares y no menos sabrosas son las “sangúicherías” y como es habitual yo les doy alguna recomendación. Si de hoteles se trata y el presupuesto lo permite, el Gran Hotel Antumalal es un auténtico y exclusivo remanso de paz donde todo huele a madera, en una ubicación privilegiada con preciosas vistas al lago y con un servicio espectacular. Hablando de restaurantes creo que “La Maga” es una visita obligada para disfrutar de un delicioso Asado Patagónico o una buena carne andina en compañía de excelentes vinos chilenos de la variedad de uva “Carmenere”. Y para el postre y café hay que visitar el “Café de la P”, todo un clásico de Pucón donde los pastelillos y postres de chocolate son muy valorados por propios y extraños.
¿Listos para ir a Pucón?…
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