Por Diego Ontañón
Sukhothai es uno de los destinos culturales más famosos de toda Tailandia, y sin lugar a dudas también uno de mis lugares con encanto. El lugar tiene una gran relevancia histórica, ya que se considera la capital más antigua del Reino de Siam –más tarde sería reemplazada por su sucesora, Ayutthaya, y finalmente por la actual capital, Bangkok–. El reino de Sukhothai en Tailandia –cuyo nombre significa amanecer de la felicidad– emplazó su capital en este lugar entre los siglos XIII y XV, una época que se considera la edad dorada de la historia de Tailandia.
Las ruinas de Sukhothai tienen rincones increíblemente fotogénicos, y sus antiguas estatuas de Buda medio deterioradas por el paso del tiempo, flanqueadas por columnas que antaño sostenían cubiertas de templos, todo ello rodeado de estanques con flores de loto y árboles a menudo centenarios, proporcionarán imágenes inolvidables.
A pesar de ello, nosotros defendemos siempre el encanto de las pequeñas ciudades tailandesas, y os invitamos a aprovechar el tiempo libre que no dediquéis a las ruinas para recorrer sus calles y mercados y tomar el pulso a la vida local.
El Parque Histórico de Sukhothai, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, ocupa unos 45 km2 y contiene las ruinas –algunas de ellas parcialmente restauradas– de 21 templos o monumentos, además de 4 grandes estanques donde podemos ver reflejadas las ruinas como si de un espejo se tratara y a mí me encantó recorrer estos parques en bicicleta, y vas parando donde mas se te antoja.
Uno de los principales encantos de Sukhothai es que los antiguos templos y ruinas no se encuentran diseminados en medio de la ciudad moderna, sino que las ruinas se encuentran en un Parque Histórico verde rodeadas de pasto y árboles. La zona central es la más importante. Es la que está rodeada por los muros y fosos que protegían la antigua capital. En esta zona central es donde se encuentran muchas de las ruinas más destacadas.
Para disfrutar bien de los encantos de Sukhothai yo te recomiendo dedicarle al menos un día entero y si es posible pasar una noche allí para conocer el encanto y bullicio de las pequeñas ciudades tailandesas con sus coloridos mercados y la enorme variedad de la gastronomía local.
Alojarse en el hotel Sriwilai es una experiencia única para dejarse consentir, y yo recomiendo cenar en la “Unnamed Road” para probar unos Noodles, el Curry Verde o un típico Pad Thai acompañado con la cerveza local… un placer para los sentidos.
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Sukhothai te espera pronto!







